
Tener un buen setup gamer no significa gastar una fortuna ni tener el equipo más caro del mercado. Muchos de los grandes jugadores que hoy destacan empezaron con setups sencillos, aprovechando al máximo lo que tenían. Lo realmente importante no es el precio, sino que tu espacio de juego sea cómodo, funcional y adaptado a ti.
Uno de los elementos clave es el mouse. No hace falta que sea el más avanzado, pero sí que se adapte bien a tu mano y tenga una respuesta precisa. Lo mismo ocurre con el teclado: que sea confiable, cómodo para escribir y jugar, y que responda bien en cada pulsación. Un headset con buen sonido también marca una gran diferencia, sobre todo en juegos competitivos, donde escuchar pasos, disparos o indicaciones del equipo puede cambiar el rumbo de una partida.
La silla es otro punto fundamental que muchas veces se pasa por alto. Si pasas varias horas jugando, una silla cómoda y con buen soporte puede evitar dolores y mejorar tu concentración. No tiene que ser una silla gamer de gama alta; lo importante es que te permita mantener una postura correcta.
Y aunque no siempre se le da la importancia que merece, una conexión a internet estable es esencial. Da igual lo bueno que sea tu setup si el lag arruina tus partidas. Una conexión estable te dará una experiencia mucho más fluida y agradable.
Recuerda que el mejor setup es el que te permite jugar cómodo, concentrarte y mejorar poco a poco. No se trata de tenerlo todo desde el primer día, sino de ir mejorando con el tiempo según tus necesidades. Al final, el verdadero nivel no lo da el equipo, sino el jugador que está detrás de la pantalla.
